Para iniciar:
Iniciamos con este blanco, muy bueno para ir refrescando boca y obviamente mexicano. Me gusto su color amarillo pero encontré algunos destellos verdes. Fue muy fácil detectar los aromas a frutas tropicales y cítricos. En boca me encanto su acidez y las notas frutales sin llegar a predominar el dulzor, lo cual corresponde perfecto a lo ya identificado en nariz.
Como entrada y para ir abriendo paladar lo degustamos con Tártara de Atún Aleta Amarilla que lleva aguacate, aceite de oliva y sal de mar y estuvo excelente. En internet recomiendan este vino con pescados y mariscos cocinados con especias, salmón ahumado, ceviches, quesos suaves, ensaladas de frutas o vegetales con aderezos cítricos, platillos preparados con pollo, pato y puerco, así como postres con helados cremosos,
Lo volvería a comprar y me gustaría probarlo con un pescado a la sal. Su precio esta aproximadamente en tienda $378.00 en el restaurante como $700.00
Para acompañar con el plato fuerte.
En mi vida había probado esta cepa “Aglianico”, que tiene origen en Italia y fue traída a México por Paolo Paoloni, para Villa Montefiori en 1998 en el Valle de Guadalupe, México.
Me gusto su color rojo intenso, no había la suficiente luz en el restaurante pero parecía con poca limpidez, claros aromas de frutas muy maduras, poderoso y me atrevería a decir que nada complejo y muy estructurado, con taninos fuertes tipo TANNAT, un final de boca muy largo. En internet agregan que se llega a notar aromas de café y especias, el café si lo note, no así las especias. Algo importante es que tiene 15 meses en barrica nuevas de roble francés y promete una guarda de 10 años.
Este vino lo acompañamos con el Porterhouse Steak, acompañado de espinacas a la crema y papas bravas. Estuvo obviamente más que excelente por las características del vino.
Lo volvería a comprar y a beber cuantas veces fuera posible, para mi gusto lo disfrutaría hasta solo. El precio es aproximadamente de $660.00 en tienda y en el restaurante como de $1,100.00
Por cierto me gusto mucho el Sud 777, supero mis expectativas por su servicio y los alimento, algo extraño es que cuando llegamos no tenian mesa, por lo que pedí que nos pasaran al bar, ahi pedí la primera botella, en 10 minuto, nos llevaron a nuestra mesa pero antes tuve que pagar la botella solicitada en el bar, nunca me habia pasado algo así.
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